Los campesinos dedicados a la minería no dejan la agricultura
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El viceministro de Cooperativas Mineras, Isaac Meneses, afirma que los campesinos de comunidades donde están emergiendo cooperativas mineras acuden a esta actividad para mejorar su estándar de vida. Sin embargo, asegura que no abandonan la actividad agrícola y que hay casos en que las cooperativas son “agromineras”.
¿Estas cooperativas que se forman a partir de las comunidades son un brazo de éstas o cuál es su naturaleza?
Son los propios comunarios quienes organizan la cooperativa. En muchas de éstas están inclusive las propias autoridades de la comunidad. En el caso, por ejemplo, de Caluyo había un pequeño problema con una empresa, igual los comunarios prácticamente han armado sus propias autoridades. Entonces, es una avalancha, un poco la salida para mejorar su estándar de vida, porque sabemos que es necesario la agricultura.
En muchos de estos sectores vemos que varias cooperativas son agromineras. Por ejemplo, en el caso de Salinas muchos de los comunarios siembran bastante quinua, pero mientras esperan a que madure y dé su fruto empiezan a trabajar (en la minería). Luego en la cosecha ya retornan nuevamente a la agricultura. O sea, van combinando: agricultura y minería. Eso mismo ocurre por el lado de Cochabamba, en la cooperativa Chicote Grande, en Perazani. Los comunarios no dejan definitivamente la agricultura, dedican siempre parte de su tiempo a esta actividad.
¿Dónde podemos ubicar a estas cooperativas geográficamente?
Casi en todos los departamentos. Por ejemplo, en Santa Cruz igual toda la Chiquitania son con gente del lugar, comunarios, muy poca gente de otro lado. Ahora en Cochabamba esas cooperativas también son con las comunidades.
Solamente tenemos cooperativas que son con gente de todo lado, son en minas que ha dejado Comibol (Corporación Minera de Bolivia). Por ejemplo, en la mina de San José hay como seis cooperativas, pero en ellas no están exclusivamente los de Oruro, sino también oriundos de Potosí y La Paz. Están de todo lado ('). Entonces no es exclusividad. En cambio este último algunas comunidades evidentemente dicen: “este yacimiento es nuestro y nosotros tenemos que trabajarlo”.
¿Cómo asumen estas comunidades el reto de crear cooperativas mineras?
Para ellas es algo nuevo la situación, pero no deja de ser, digamos, como ellos dicen, un trabajo comunitario: el uno para todos y todos para uno. Encuentran una muy buena alternativa en el tema cooperativo, ven que es más de solidaridad y compartimiento mutuo. Nosotros como Viceministerio de Cooperativas Mineras, dependiente del Ministerio de Minería, estamos permanentemente con ellos para evitar de que no practiquen el verdadero cooperativismo y se desvirtúen de esa realidad, del cooperativismo. Entonces tratamos de orientarles de la mejor manera posible.
¿De qué forma logran empalmar su realidad originaria con la del cooperativismo?
Ellos respetan su principio originario en el tema de sus autoridades. Todo eso. La cooperativa se desvincula directamente de eso. O sea, ellos arman su propio consejo de administración, su propio consejo de vigilancia y ven que prácticamente es una organización algo solvente para ellos.
El viceministerio a su cargo ¿da capacitación a los comunarios sobre el sistema cooperativo?
Eso está más a cargo por Digeco (Dirección General de Cooperativas). Sin embargo, nosotros tenemos varios técnicos y ayudamos porque la situación es bastante grande. Antes de otorgar una personería jurídica, es obligatorio de que ellos perciban un taller de todo lo que es el sistema cooperativo para que en función a eso vean si están de acuerdo o no de crear una cooperativa.
Punto de vista
Hernando Palma Ingeniero industrialLas cooperativas mineras en realidad no nacen con una formación técnica. Son instituciones que muchas veces emergen de comunidades sin ninguna orientación de esta naturaleza, y lo que hacen es depredar un yacimiento minero sin esta orientación. La orientación técnica implica desde la capacitación de los cooperativistas, que en gran parte son mineros, pero no son técnicos mineros. Y esto, por supuesto, tiene que ver con las máquinas y las herramientas (entre otros aspectos). Entonces, se necesita una capacitación a los mineros cooperativistas y, bueno, a partir de ello van a empezar a tener mejores instalaciones y todo aquello.
Ahora, lo que se debería pretender más bien es que estas instituciones nazcan, aunque sean pequeñas, pero que lo hagan con una orientación totalmente técnica. Y es que debemos reparar en que el campo minero es bastante complicado, no es sencillo. Por ello se tienen accidentes, se depredan los mineros, se inundan los predios... hay muchos problemas que acarrea la minería cooperativista sin esta orientación técnica.
Ahora, el trabajo de las cooperativas mineras no se puede evitar porque es un fenómeno social, que surge debido a la situación también económica y social de Estado. Entonces, no se puede evitar aquello.
En ese marco, considero, que lo que se debe hacer es orientar a estas cooperativas en el aspecto técnico para realicen un trabajo de la mejor forma en sus labores.








