Pobladores de Yanacachi dejan de producir sus alimentos para priorizar la coca y el oro

El monocultivo de coca y la extracción de oro en Los Yungas de La Paz empujó a los pobladores del municipio de Yanacachi a dejar de producir sus propios alimentos y abastecerse en el mercado urbano de Villa Fátima, afirma un estudio del investigador Miguel Urioste, publicado recientemente por la fundación TIERRA.

En su estudio “La dependencia campesina del mercado urbano de alimentos: Yanacachi, monocultivo de coca y extracción de oro”, el economista e investigador muestra la problemática en torno a la coca y la actividad minera aurífera en la zona yungueña, su relación con la seguridad y soberanía alimentaria, además de sus impactos socioambientales. Con una visión propositiva, destaca los potenciales turísticos, y productivos como alternativas de desarrollo sostenible con seguridad alimentaria.

“La tendencia que hemos encontrado en el estudio es que el monocultivo de la especialización está generando tremenda inseguridad alimentaria por la dificultad y disponibilidad de alimentos que ya no pueden producir, porque se olvidaron de producir, porque ya no es rentable producirlos y por lo tanto necesitan dinero para comprar alimentos básicos, que es el principal hallazgo de la investigación que se confirma en el caso de Yanacachi y que ocurre también en otros municipios”, afirma al Periódico Digital PIEB.

De acuerdo a datos de 2012 del Instituto de Estadística Teórica y Aplicada (IETA) sobre la distribución porcentual de la producción agrícola por destino, según principales productos del municipio de Yanacachi –insertos en el estudio--, el 67,2 por ciento (%) de la coca producida es destinada a la venta, el 27,2% al trueque y sólo el 3,6% para el autoconsumo; en el caso de la yuca el 60,4% va para la venta, el 6,8% para el trueque y el 32,8% para el autoconsumo. El café va casi en su totalidad al trueque (86,7%), sólo el 7,6% se comercializa y el 5,7% se consume.

La Encuesta Socio Demográfica del IETA mostró que el gasto mensual por familia en Los Yungas oscila en 1.824 Bs., de los cuales 715 Bs. se destinan para la compra de alimentos producidos fuera de la región; es decir un 39% del total de ingresos. En cambio en Yanacachi, la proporción destinada a la compra de alimentos sería mayor pues representa en promedio el 41,7% de los gastos familiares.

En Bolivia, según el trabajo de Urioste, el mercado está dominado por las relaciones de producción que cambiaron la realidad de las comunidades campesinas, y que en el país tenían otras características hace un cuarto de siglo, ya que en las últimas dos décadas hubo un acelerado crecimientos de las relaciones mercantiles y una tendencia hacia la especialización de las cadenas productivas, como de la quinua, café, cacao, soya y coca.

En el caso de Yanacachi, dice el investigador, hay un verdadero drama con las plantaciones de café que fueron abandonadas y desmontadas por los campesinos, para habilitar suelos para el cultivo de la coca. Sin embargo, explica que la unidad productiva de café para ser rentable necesita una superficie mínima de 5 hectáreas e inversión en capital que requiere de un grado de asociatividad.

“Con el café no se puede hacer más que una cosecha al año y se debe esperar al menos cinco años para la primera cosecha, en cambio la coca genera de tres a cuatro cosechas al año, sí a eso se suma la situación del oro, que es un potencial que se debe aprovechar cuando los precios son tan espectacularmente altos debido a la crisis del capitalismo mundial, se debe pensar en llevar adelante estas actividades pero de una manera sostenible en el tiempo”, señala.

Para que la actividad minera sea sostenible –puntualiza Urioste-- esta debe ser compatible con la naturaleza, el medioambiente, los derechos sociales de los trabajadores y las comunidades indígenas, pues requiere de acuerdos entre las cooperativas mineras y los sindicatos agrarios, para que municipios y comunidades se beneficien de las regalías e impuestos de la minería que debieran ir destinados a la diversificación productiva, a la preservación del medioambiente y a la plantación de viveros forestales, entre otras.

“Ni la coca ni el oro tributan localmente, por tanto no son capital social productivo local sino individual o de sindicatos, por lo que debiera haber incentivos de responsabilidad social con el territorio y el medioambiente”, sostiene.

Según el estudio, los productores cocaleros al momento de producir no se plantean problemas ni éticos ni concienciales sobre el daño ambiental que ocasionan o para qué será utilizada la coca, ya que lo que les interesa es el ingreso que le genera la actividad.

El acceso a la tierra en Yanacachi se caracteriza por ser de propiedad privada, donde existe inseguridad jurídica sobre la propiedad de la tierra, debido al escaso avance del saneamiento y titulación agraria –situación que no es de prioridad para los pobladores--, tensión entre derechos individuales y sindicales, uso intensivo de la tierra, creciente uso de agroquímicos y la presión por la expansión de la frontera agrícola de la coca, entre otros.

Ventajas no aprovechadas

Yanacachi ofrece varias ventajas en relación a otros municipios de Los Yungas, según el investigador, ya que su territorio ocupa varios pisos ecológicos que van desde aproximadamente los 1.000 y 4.000 metros sobre el nivel del mar (msnm) lo que le convierte en una zona potencialmente apta para una variedad importante de productos, como el caso de las flores a la altura de Unduavi, donde más de 20 familias mejoraron su nivel de vida gracias a las floricultura y al mercado seguro de La Paz.

La ruta del Takesi o camino del inca –que une la mina San Francisco de La Paz y la mina Chojlla de Yanacachi--, según Urioste representa una gigantesca oportunidad turística para generar más recursos para la región, pero que lastimosamente no es administrada de manera planificada.

El investigador, que se reunió en seis talleres con más de 200 líderes campesinos del lugar, señala que Yanacachi requiere mayor infraestructura carretera que abarate los costos de producción de productos alternativos a la coca, pero también que vayan destinados a fortalecer el turismo, por lo que se requiere que el Fondo Nacional de Desarrollo Alternativo (FONADAL) destine más recursos para un verdadero desarrollo integral con coca.

El estudio de Miguel Urioste se encuentra inserto en el libro “Informe 2012. ¿Comer de nuestra tierra?. Estudios de caso sobre tierra y producción de alimentos en Bolivia”, editado recientemente por fundación TIERRA.


Por: Gonzalo Colque
21 de mayo de 2026

El triángulo de la opacidad: gestora, deudas y juicios perdidos

Por: Esteban Sanjinés
11 de mayo de 2026

La Ley 1720 en nueve canchas. El espejismo que fractura el régimen agrario

La ironía de la propuesta es clara: se presenta como democrática y autonómica para habilitar inversión segura en el agro, pero en los hechos vulnera la Constitución, invade competencias, debilita el régimen agrario y por ello, termina desmontando su propia narrativa de inversión segura. 

Por: Raúl Fernández
 09 de marzo de 2026

Un sueño acogido por la comunidad: tierra, pertenencia y agroforestería en la comunidad San Felipe

La historia de Magaly Quispe es un poderoso testimonio sobre la transformación social y ecológica. Su trayectoria desde el rechazo inicial hasta la afirmación “ya no quise irme de aquí” simboliza una reconciliación profunda con el territorio

TIERRA

Oficina Nacional
Calle Hermanos Manchego
N° 2566 - Sopocachi
Teléfono: (591-2) 243 2263
Whtasapp: +591 64044808
Fax:
(591-2) 211 1216
[email protected]
La Paz  - Bolivia

 

Regional Altiplano
Calle Hermanos Manchego
N° 2566 - Sopocachi
Teléfono: (591-2) 243 2263
Fax:
(591-2) 211 1216
La Paz  - Bolivia

 

Regional Valles
Avenida Jaime Mendoza N° 2527
Zona San Matías
Teléfono: (591-4) 642 1332
Fax:(591-4) 642 1332
Sucre - Bolivia

 

Regional Oriente
Calle Mato Grosso
N° 2302 - entre 2do y 3er anillo
Teléfono: (591-3) 347 4635
Fax: (591-3) 347 4635
Santa Cruz  - Bolivia