Al menos cuatro factores afectan los sistemas agroalimentarios y la producción campesina en Bolivia

trigo productor

Fotografía: Pequeño productor de trigo en Mojocoya.

El cambio climático, el minifundio, la falta de rentabilidad y cambios en los patrones de consumo de alimentos son los cuatro factores clave que complican el desarrollo de los sistemas agroalimentarios y la producción campesina en Bolivia, coincidieron dos investigadores durante la realización del taller extracurricular denominado “Los aportes de la agricultura familiar campesina en los valles de Cochabamba. Potencialidades y desafíos”. El evento fue organizado por la Fundación TIERRA, en el marco de la iniciativa IPAS (iniciativas para la agricultura sostenible) en coordinación con el Instituto de Investigaciones en Ciencias Sociales (INCISO) de la facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Mayor de San Simón (FACSO-UMSS).

Jhonny Ledezma, investigador del Instituto de Investigaciones en Ciencias Sociales (INCISO) de la facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Mayor de San Simón (FACSO-UMSS), presentó una investigación referida a una aproximación respecto a las características de las familias campesinas que actualmente son “pluriactivas”, es decir que se ocupan no solo del tema agropecuario, sino que también se dedican a otras actividades como el transporte o la construcción.

“Aunque se deben realizar estudios a profundidad, hay factores que afectan a la productividad como por ejemplo que la agricultura y la ganadería son poco o nada rentables; la agricultura y la ganadería son muy vulnerables al fenómeno del cambio climático, que ha sido fuerte en los últimos años; el minifundio, pues las familias jóvenes, en particular, tienen espacios muy pequeños para sembrar o para criar sus animales”, destacó.

El especialista también añadió que casi todas las familias que tienen integrantes en etapa de estudio tienen mayores gastos en servicios, así como en su consumo de alimentos como el arroz, fideos, azúcar, aceite, todos producidos por agroindustrias nacionales e internacionales.

“Pese a este panorama, lo interesante es que sigue siendo importante y se mantiene la pequeña producción agrícola; pese a las desventajas que se presentan con los precios bajos. No olvidemos, por ejemplo, que no hay empresas agrícolas que produzcan papa. Este producto sigue siendo de la pequeña producción del campesino. Lo mismo pasa con las verduras hortalizas. Esto es de gran importancia en peso de la canasta familiar. Yo especulo que su aporte debe estar entre un 50 a 60%. Esa diversidad de productos sigue siendo, desde mi punto de vista, la fortaleza de la producción campesina”; manifestó Ledezma

“Incluso mantienen sus redes económicas como el trueque, el challaku, el yanapanaku que son términos quechuas que significan ayudarse mutuamente o la humarada. Son estrategias no monetarias de producción que vamos a encontrar pese a la modernidad y a las instituciones que reiteradamente dicen que el campesino tiene que modernizarse y mejorar”, destacó Ledezma.

Ledezma reconoció que existe todavía una tendencia a que, por cuestiones de estudio o de trabajo, los jóvenes de áreas rurales migren al interior e incluso al exterior, pero que, pese a ello, en el municipio de Anzaldo, en Cochabamba, se pudo verificar que muchos connacionales retornan al campo. “La tierra llama, así como la sangre. Estoy convencido que si una persona ha nacido en el campo y que ha vivido su niñez y hasta adultez en el campo posiblemente luego de ir a la ciudad va a intentar volver al campo”.

En tanto, Jaime Delgadillo, investigador de Agroecología de la Universidad de Cochabamba (AGRUCO) destacó que las comunidades campesinas, desde sus ancestros, han desarrollado la producción agrícola bajo los principios agroecológicos y que ésta debe ser una obligación por el cuidado de la salud y los derechos de la madre tierra.

Sin embargo, enumeró factores como el deterioro de los componentes de la madre tierra o la disminución de la capacidad productiva de los suelos, que afectan esta producción.

“Entre las limitaciones que afectan a la producción agrícola también están el minifundio, los fenómenos del cambio climático, los precios de productos basados en la libre oferta y demanda, la invasión de la agricultura occidental moderna (entre otros), destacó el especialista.

Debido a todos estos factores, para Delgadillo, hay una tendencia que devalúa el trabajo del campesino, pues están recibiendo pocos beneficios económicos como compensación de su trabajo. “Ellos están trabajando más por su seguridad alimentaria. A partir de esta problemática se hace necesario trabajar en políticas que ayuden a salir de esta situación”, afirmó.

Los talleres de formación extracurricular, donde expusieron los especialistas, son espacios de reflexión y discusión sobre temáticas relevantes como la agricultura campesina indígena, gestión territorial, seguridad y soberanía alimentaria. Estas acciones son impulsadas por Iniciativas Para la Agricultura Sostenible (IPAS) y son parte del programa Interactuando con Territorios Vivos (ITV) promovido por ECLOSIO, cuyos aliados en Bolivia son: APROSAR, AOPEB, REMTE y Fundación TIERRA.

Ledezma resaltó que el taller extracurricular ayuda no solo a construir el conocimiento, sino también encontrar las diversas miradas sobre el tema agrario con base a diversas experiencias y posiciones. “Esto nos enseña a conocer al tipo de campesinos que tenemos y qué es ser campesino en la actualidad. Las experiencias pueden ayudar a elaborar propuestas, lineamientos y hasta políticas públicas.  No podemos ser mirones de algunas realidades campesinas”, finalizó.

Para Delgadillo, el análisis y la discusión de los temas aportan a mejorar la visión de los investigadores que están inmiscuidos en los procesos que hacen a la producción agropecuaria.