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El alcalde de Jesús de Machaca diseñará un plan de desarrollo y reactivará la autonomía

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Fidel Ramírez fue posesionado como alcalde municipal de Jesús de Machaca. Con una victoria en las urnas del 67,4 por ciento de la votación, el flamante burgomaestre se ha trazado al menos dos tareas prioritarias: Diseñar un plan de desarrollo municipal para las gestiones 2016 – 2020 y la reactivación del proceso de autonomía indígena, interrumpido a finales de 2011 por la saliente gestión municipal.

 

Para elaborar el plan de desarrollo convocará a un congreso a las autoridades originarias de los ayllus, pero también a otros sectores como los jóvenes. El propósito, afirma, será hacer un diagnóstico de la situación actual y de las necesidades prioritarias. Ramírez estima que el plan de desarrollo privilegiará sobre todo al ámbito productivo, sin descuidar los sectores de educación y salud.

 

Jesús de Machaca es uno de los once municipios que en 2010 optó por convertirse en una autonomía indígena. Avanzó hasta la redacción de su estatuto autonómico, pero a fines de 2011 este proceso fue interrumpido por divergencias entre el gobierno municipal y la visión de las autoridades originarias. Ahora Ramírez afirma que reemprenderá el proceso, primero, socializando el estatuto en los ayllus y sus comunidades.

 

Después de una misa oficiada en la capilla de la localidad, a la que asistieron las autoridades municipales electas en los comicios del 29 de marzo pasado, Ramírez, acompañado por su esposa Juana Luna y los siete concejales de Jesús de Machaca se dirigieron a la sede del gobierno autónomo de ese municipio, que es parte de la provincia Ingavi, para ser posesionados en sus cargos por las autoridades salientes.

 

Ramírez ganó las elecciones como candidato del pueblo indígena de Jesús de Machaca, es decir, no candidateó ni por un partido político, ni por una agrupación ciudadana. El referido pueblo indígena eligió a cuatro de los siete concejales del órgano deliberante de ese municipio. De esta manera el nuevo burgomaestre tiene asegurada la gobernabilidad en su gestión. En el acto de posesión se eligió a la directiva del concejo y la presidencia fue para uno de los concejales del pueblo indígena.

 

La plaza ubicada en frente del edificio de la alcaldía fue el escenario para la posesión que se extendió entre las 12:00 y las 14:00, bajo un sol abrasador y con la presencia de la ministra de Comunicación, Marianela Paco, invitados de municipios aledaños y de los mallkus originarios y mallku taykas de las comunidades de Jesús de Machaca.

 

Después del acto, una columna de dirigentes e invitados felicitó a las autoridades entrantes y luego se sirvió un apthapi comunitario y comenzó una celebración popular en la localidad.

Un antropólogo afirma que la integración de los indígenas al Estado causa la crisis de su proyecto político

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En busca de una explicación a la crisis del movimiento indígena boliviano, el antropólogo belga Vincent Nicolas ensaya una hipótesis: el proyecto político por la autonomía y el autogobierno de los pueblos ha perdido frente al "proyecto de inclusión e integración al Estado"; es decir que ahora está vigente el proyecto "...de la toma del poder y la incorporación plena [de los indígenas] en el Estado". El investigador despliega estas ideas en el documento de trabajo: "Reflexión y Evaluación sobre Derechos y Territorios Indígenas en Bolivia".


En ese contexto, explica Nicolas, actualmente importan "...los cupos de poder que determinado ayllu o pueblo originario puede lograr dentro de las estructuras de poder del partido de gobierno".


Según el especialista esta controversia entre autonomistas e integracionistas, por darles un nombre, se resolvió en la Asamblea Constituyente y se concretó en la Constitución Política del Estado (CPE). Recuerda que durante la Asamblea Constituyente pocos advirtieron sobre los peligros de la incorporación de los pueblos indígenas y originarios al Estado. En consecuencia, afirma, "...el reconocimiento constitucional implica necesariamente el sometimiento al Estado".


Según el antropólogo, desde la vigencia de la CPE, el proyecto político de la autonomía indígena respecto del Estado ha decaído. "No es (...) casual que, en cuatro años de vigencia de la Ley Marco de Autonomías, las autonomías indígenas no hayan avanzado casi nada". Esto no es solo consecuencia "...de la burocracia y de los candados que contiene la ley, sino, es el contexto político que ha cambiado".


Después de estas y otras consideraciones, Nicolas llega a la conclusión de que "...el Estado Plurinacional ha logrado subordinar mejor y más efectivamente que cualquier otro proyecto político anterior las nacionalidades indígenas y originarias a la nación boliviana". Contrariamente a lo que se puede suponer, la incorporación de las autonomías indígenas en el "...marco constitucional, ha logrado reducir a la mínima expresión las aspiraciones de los pueblos indígenas a la autodeterminación".


Además de la exposición de Nicolas, la publicación citada líneas arriba contiene la versión textual de las disertaciones de los investigadores Leonardo Tamburini, Graciela Zolezzi, Oscar Campanini y Marco Antonio Mendoza, quienes participaron en un conversatorio sobre la temática indígena realizado por Fundación TIERRA.

 

Reflexión y Evaluación sobre Derechos y Territorios Indígenas en Bolivia (Descargar)

 

- Derechos y participación política de los pueblos indígenas en Bolivia
  Leonardo Tamburini

 

- La situación actual de los territorios indígenas en tierras altas
  Vincent Nicolas

 

- Situación y desafíos de los territorios y pueblos indígenas en tierras bajas y Yungas de Bolivia
  Graciala Zolezzi

 

- El extractivismo: factor estructural para la vulneración del derecho a la Consulta de los Pueblos Indígena Originario Campesinos en Bolivia
  Oscar Campanini

 

- Hoja de ruta de la justicia indígena en Bolivia
  Marco Antonio Mendoza

El proceso autonómico de Jesús de Machaca 2004 - 2010

 

Este texto describe por etapas los esfuerzos de las autoridades originarias para ejercer su derecho a la libre determinación y autogobierno en busca de la autonomía indígena originaria campesina (AIOC). Anota dos aspectos: La fuerte cohesión identitaria basada en el proceso de conquista del municipio y la titulación colectiva de tierras de la parcialidad de abajo y, segundo, el desafío que supone la construcción de la autonomía indígena iniciada en el 2009.

 

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Documentos de políticas públicas Nº 3

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El reconocimiento de Tierras Comunitarias de Origen (TCO) como espacios de vida de indígenas de las tierras bajas, fue una de las más importantes transformaciones agrarias en el último tiempo en Bolivia. Estos espacios territoriales, más allá de ser mecanismos de reconocimiento de derechos identitarios y de vida en armonía con la Madre Tierra, también deberían constituirse en base material para mejorar las condiciones de vida de sus habitantes, fundamentalmente en temas alimentarios. Sin embargo en zonas como el chaco guaraní, el reconocimiento territorial no ha tenido este tipo de resultados y, por ende, las comunidades indígenas sufren aun altos niveles de inseguridad alimentaria.

 

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Ricardo Herrera del Coordinador Nacional Agrario: El gobierno colombiano está vendiendo tierras a China, Japón y otros países

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Ricardo Herrera de perfil


Hace 23 años que está en las lides de la dirigencia campesina de Colombia, primero en Heliconia, municipio del departamento de Antioquia donde nació; luego en el departamento y finalmente a escala nacional. A sus 40 años de vida Ricardo Herrera es miembro del equipo nacional y vocero del Coordinador Nacional Agrario (CNA) y del Congreso de los pueblos en su país. También pertenece a la Asociación Campesina de Antioquia, organización que además de representar a los campesinos, tiene la participación de indígenas y afrodescendientes.


Sus actividades de dirigente lo han separado de su trabajo de agricultor y de su familia, ahora pasa más tiempo en Bogotá, sus hijos y hermanos residen en Heliconia. “Para nosotros es muy difícil. Esa actividad de campesino de base neto uno empieza a dejarla por la dinámica de la dirigencia, de liderazgo y del proceso administrativo, porque no le da (tiempo) a uno para atender la representatividad de su organización y el trabajo de la tierra”, explica.

Entonces, ¿de qué vive? Herrera dice que su sustento viene de dos fuentes: “uno de mi familia ya que tenemos produciendo la tierra, tenemos nuestro café, tenemos nuestro ganadito, eso es una parte. Y la otra que me la paga el mismo proceso de la organización para estar en actividad, que se recoge de fondos de afiliados y de algunos proyectos organizativos financiados por algunas agencias de cooperación, algunas ONG”.

 

Ricardo Herrera se sienta en una de las butacas situadas en el pasillo del auditorio del edificio de comunicaciones en La Paz, minutos antes de que se inicie la Cumbre Sudamericana sobre Reforma Agraria y Soberanía Alimentaria. Confiesa que siente los efectos de la altura, por eso no atiende nuestras consultas de píe. Herrera es parte del equipo nacional del Coordinador Nacional Agrario (CNA) de Colombia y llegó a Bolivia días atrás para participar en el evento mencionado.

 

Afirma que los principales problemas para los campesinos en su país son la falta de una reforma agraria, la concentración de la tierra, el latifundio, el narcotráfico, la violencia en el área rural y en los últimos tiempos la extranjerización de la tierra. Sobre este tema, denuncia que el gobierno de Juan Manuel Santos está vendiendo tierras a empresarios de China, Japón y otros países.

 

Herrera es oriundo del pueblo Heliconia ubicado en el departamento de Antioquia. Como representante del campesinado, pide que el gobierno redistribuya los terrenos baldíos para que haya una democratización de la tierra.

 

Considera que los tratados de libre comercio que su país firmó con países desarrollados tienen condiciones desfavorables.

 

Dice que los campesinos están en un momento de “ganar confianzas” con el recientemente reelecto gobierno de Juan Manuel Santos, a quien califica como miembro de la burguesía de su país.

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TIERRA. ¿Cuál es el principal problema agrario en Colombia?

 

Ricardo Herrera. El principal problema es la falta de una reforma agraria (RA), el problema de la tenencia de la tierra. La tierra está concentrada en muy pocas manos. Podríamos decir que el latifundio, el narcotráfico, y ahora viene el problema de la extranjerización. O sea que este gobierno que tenemos ahorita, capitalista, burgués está haciendo unos contratos y está llegando al punto de venderle tierra a la China, al Japón y a otros países que no tienen la posibilidad de tener tierra para producir y alimentar a su pueblo, entonces vienen a estos países a comprar tierra, entonces a eso se llama la extranjerización. Hay un problema con eso.

 

Ni qué decir del narcotráfico, que acaparó grandes tierras y como su nombre lo dice, los grandes terratenientes a través de la fuerza también nos han despojado de las tierras y a quienes la teníamos y quienes no la tenemos pues seguimos en la lucha por la tierra, que es lo que nosotros enmarcamos en la RA.

 

 


Reto del CNA: Definir propuesta para el campo

Debido a que el Coordinador Nacional Agrario (CNA), aglutina sólo a una parte del campesinado colombiano, esa organización se planteó el desafío de trabajar una propuesta de política para el agro de ese país, explica Ricardo Herrera, vocero del CNA. “El reto que tenemos como campesinos es la creación de un gran movimiento campesino en el país, que aglutine a todas las organizaciones campesinas, para poder entre todos construir una propuesta política para el campo colombiano”. Hasta la fecha ese proceso avanzó con algunas organizaciones pero aún falta trabajar con otras, según Herrera.

El CNA es una organización de campesinos, afrodescendientes e indios que acoge organizaciones de las diferentes regiones de Colombia.

La máxima autoridad del CNA es la asamblea. Allí se reúnen delegadas y delegados de las diferentes organizaciones que pertenecen a la institución y se elige a la junta directiva, se nombra un comité ejecutivo y unas secretarías.

El CNA representa a una parte del campesinado colombiano, tiene presencia en 17 de los 32 departamentos de ese país. Según explica su vocero, Ricardo Herrera, su nivel de representación oscila entre el 30 y 40 por ciento del campesinado colombiano porque además hay otras organizaciones.

      

TIERRA. ¿Qué están haciendo para conseguir esta reforma agraria?

 

Ricardo Herrera. Estamos en un proceso de movilización y de paros. El año pasado a partir del 19 de agosto hubo un Paro Nacional Agrario muy importante en Colombia, donde el campesinado nuevamente salío a la luz pública como un sujeto social y político, presentando todas sus dificultades y su problemática, pero también presentando propuestas de solución a estas.

 

Fue un paro que tuvo mucha contundencia, un paro de 24 días. Hubo mucha represión por parte del gobierno. Tenemos en este momento 19 compañeros asesinados y una cantidad de detenidos, desaparecidos y amenazados, pero continuamos en un proceso, entre muchas organizaciones de campesinos, de indios, de afrodescendientes, organizaciones sociales y populares, y construimos un espacio que se llama la Cumbre Agraria Campesina, Étnica y Popular. Habemos 12 organizaciones de carácter nacional. Hemos construido un pliego unitario de 8 puntos, y dentro de ese pliego unitario nuevamente este año nos movilizamos a partir del 28 de abril y logramos sentar al gobierno nacional encabezado por el presidente de la República y a sus ministros a una mesa de negociación y hemos estado en ese proceso de negociación. Hemos logrado un fondo de economía campesina de 250 mil millones de pesos, hemos logrado establecer una mesa con todas las instituciones que tienen que ver con aplicar justicia en el país, porque estamos hablando de garantías y de justicia para nuestros compañeros que han sido detenidos, asesinados y se logró establecer una mesa y venimos en un proceso para empezar a negociar esos 8 puntos, que son estratégicos en el que está lo de la RA, enmarcado en el punto de tierra-territorios y nuevo ordenamiento territorial. Cuando hablamos de un nuevo ordenamiento territorial tenemos que hablar de la RA.

 

Tenemos lo de la Soberanía alimentaria, tenemos la política minero-energética y ruralidad, tenemos la relación campo-ciudad, tenemos el punto sobre la solución política al conflicto social y armado, el derecho de los campesinos como sujetos sociales y políticos, tenemos el tema del reconocimiento político. Porque una cosa son los derechos sociales en los que enmarcamos la salud, la educación, la vivienda, pero también el reconocimiento político al campesinado como un sujeto social que aporta social y políticamente al desarrollo del país porque somos la primera cadena de la alimentación, los que producimos.

 

TIERRA. ¿Cómo surgió el movimiento de los paros en Colombia, cuál fue el detonante de ese movimiento?

 

Ricardo Herrera. El detonante es la crisis inicialmente del sector productivo cafetero. En Colombia desde hace cinco años aproximadamente, de forma permanente se vive una crisis cafetera, es decir, muchas deudas de los cultivadores de café, bajo precio del producto y lo que estaba sucediendo es que se está produciendo pero a pérdida, o sea, el producto que se vendía no justificaba los gastos de producción. Entonces llegó un momento en que los cafeteros no aguantaron más y salieron al paro. Ahí participamos las demás organizaciones y los demás sectores de la producción. Se unieron los paperos, los cebolleros, los lecheros, los arroceros. Todos estos son sectores de la producción que viven un proceso organizativo. Ahí vimos la forma de convocatoria de los cafeteros, nos fuimos uniendo los demás sectores y ahí comenzamos a presentar las reivindicaciones y las propuestas que cada una de las organizaciones teníamos ante el gobierno nacional.

 

TIERRA. ¿Cuál es el avance en este proceso de negociación?

 

Ricardo Herrera. Aparte de esas mesas el gobierno con el presidente reelecto, Juan Manuel Santos, se está presionando mucho para que se discuta una política agraria para el país. O sea que se reforme, o que se escuche a las organizaciones campesinas, indígenas, de afrodescendientes, sobre las propuestas de política agraria que nosotros tenemos. Entonces eso ya enmarca más en una estrategia para el agro colombiano. Si de hecho tenemos unos puntos que son políticas públicas que son presentados por las organizaciones sociales y populares, pero tienen que enmarcarse en una gobernabilidad cual es la política para el campo y el agro colombiano.

 

Tenemos que comenzar a presionar al mismo congreso de la república porque son quienes en gran medida quienes diseñan y elaboran los proyectos de ley. Nosotros como CNA en este año que hubo elecciones para el Congreso postulamos a un líder campesino de la región para el Senado salió electo. Entonces con él vamos a presentar proyectos de ley ante el legislativo y esos proyectos de ley van en el tema de lo agrario y la ruralidad, lo minero energético. De esa forma estamos incidiendo en la construcción de las políticas públicas en el tema de lo agrario.

 

   


Otras plataformas

El CNA también participa en la Cumbre Agraria Campesina Étnica y Popular y con esa presencia, explica su vocero Ricardo Herrera, “sí estamos hablando de un 70 a 80 por ciento de representatividad de las organizaciones campesinas, indígenas, afrodescendientes y organizaciones sociales y populares”.

La Asociación Campesina es otra organización que además del campesinado cuenta con la participación de sectores indígenas y afrodescencientes.

El Congreso de los Pueblos es una plataforma en la que también participan los campesinos colombianos, pero que además aglutina a organizaciones sociales y populares, agrarias, de estudiantes, de mujeres, de jóvenes, de trabajadores.

 

TIERRA. ¿Qué es lo que están planteando y qué es lo que han logrado en cuanto a la tenencia de la tierra?

 

Ricardo Herrera. Estamos diciendo, primero que haya una redistribución de la tierra. Que el campesino tenga acceso a la tierra, pero más que el acceso, tenga las garantías para poner la producción. Hay unos terrenos que se llaman baldíos y por estar en esa condición, pasan a manos del Estado. Estamos diciendo que el Estado reparta o que el Estado le de esas tierras a los campesinos, a las campesinas, a los afrodescendientes y a los indios que no la tienen para que ellos empiecen a producir. Es empezar a repartir los terrenos baldíos.

 

Que haya la RA. Entonces, quitarles las tierras a los terratenientes que tienen grandes cantidades para que haya una democratización de la tierra.

 

Igual estamos hablando de la recuperación de la producción. En Colombia tenemos un problema muy grave, estamos importando más de 10 millones de toneladas de alimentos, pudiendo producir estos alimentos en nuestro país. Importamos pues con los tratados de libre comercio, con las políticas internacionales, eso es lo que han hecho los gobiernos. Ahora, la mayoría de los alimentos que llegan del exterior son transgénicos y altamente modificados y son muy perjudiciales para nuestro pueblo. Nosotros decimos que hay que recuperar la producción nacional y cuando hablamos de recuperar, pues hablamos de soberanía alimentaria. Que los pueblos tengamos el derecho a producir de la forma que nosotros pensamos, de la forma que lo hemos hecho culturalmente desde el pasado.

 

Decimos que no se importen los alimentos que somos capaces de producir nosotros. Pero también decimos que se necesita tecnología y eso sí lo tienen otros países, pues pueden haber intercambios. Los tratados de libre comercio tienen que hacerse en condiciones equitativas. Lo que nosotros estamos criticando ahora es que estamos siendo muy perjudicados por esos tratados de libre comercio porque son en condiciones muy desiguales, donde nosotros (Colombia) estamos poniendo nuestra materia prima, lo más fundamental de nosotros, y los demás países nos están trayendo lo que a ellos les sobra y lo que ellos han modificado con su alta tecnología, pero que son lesivos y dañinos para nosotros. Esta situación se debe equilibrar y los tratados de libre comercio deben tener condiciones equitativas. De hecho necesitamos la tecnología para poder avanzar en la producción, para tener una mejor forma de producir.

 

Igual nosotros tenemos alimentos y productos para exportar. El café es un producto muy importante. Que se sostenga el precio del café y que se sostenga el precio de la papa y de los alimentos que nosotros sabemos que van a suplir la necesidad y satisfacer económicamente el producto interno bruto de Colombia.

 

TIERRA. ¿Han encontrando apertura en el gobierno?

 

Ricardo Herrera. Al menos el gobierno nos ha dicho que tiene voluntad política. Nosotros estamos en un momento de ganar confianzas con el gobierno nacional porque sabemos que el presidente que tenemos en este momento es parte de la élite, de la burguesía de este país. Es Juan Manuel Santos, de la familia Santos, dueña de un periódico, de grandes empresas, familia tradicional que ha estado en el poder, representante de la burguesía. Los gobiernos anteriores a Santos, han beneficiado muy poco a las clases populares, al pueblo colombiano. Ahora han demostrado alguna voluntad. Al menos es importante que se sentó con nosotros, de que tiene voluntad política, puso a sus ministros a que atendiera la mesa de negociación con nosotros. Vamos a mirar qué tanto cumple con las promesas porque hablamos con él dos meses atrás, cuando era candidato a la presidencia, entonces no sabíamos si hablábamos con el candidato que en su postulación no dice no a nada.

 

TIERRA. ¿Cuál fue la principal dificultad en este proceso de negociación con el gobierno?

 

Ricardo Herrera. La principal dificultad que tenemos es que el gobierno dice que no se toca el modelo económico y para nosotros eso es lo fundamental. Inclusive lo ha planteado con la misma insurgencia de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en La Habana, donde está negociando algunos temas pero ha dicho que no se toca el modelo económico. Esta es una contradicción del gobierno porque los puntos que se van tocando son parte del modelo económico. Si vamos a hablar de cosas secundarias, de lo social, o de lo popular no estamos hablando… es que estamos afectados. El problema fundamental es la economía, la raíz, lo fundamental, lo estructural es la economía. Hay un problema que el gobierno ha dicho que no se toca la política minero-energética porque es una de las locomotoras que tiene este gobierno para desarrollar. Pero con nosotros ha llegado a decir bueno vamos a mirarlo. Es decir el hombre, el presidente ha aflojado en algunas cosas, en al menos decir sí vamos a discutir esto. Nosotros creemos que lo más importante que hemos ganado en este momento es la voluntad política, ha demostrado voluntad política, valoramos eso, pero sabemos que hay unos temas que son muy álgidos que para ellos son muy difíciles, el tema de la reforma agraria va a ser muy difícil porque va a tener la presión de los terratenientes, de los empresarios.

 

TIERRA. ¿Cuál es el modelo económico que ustedes proponen?

 

Ricardo Herrera. El modelo económico de nosotros está enmarcado en los ocho puntos estratégicos como políticas públicas. Cuando hablamos de que debe haber un nuevo reordenamiento territorial para el campo colombiano, estamos hablando de un nuevo modelo de desarrollo económico para el campo. Hay que empezar a mirar cómo va a ser la distribución de la tierra, cómo va a ser el acceso a ella, cómo va a ser la producción, la comercialización, eso es hablar de un modelo de desarrollo económico para el país. Cuando hablamos de que tiene que haber una relación entre campo y ciudad, entonces ¿cómo vamos a comercializar los productos entre el campesino que los produce y los habitantes de las ciudades que los compran?, ¿cómo vamos a recibir los productos de los campesinos, qué mecanismos vamos a utilizar, cooperativas?

 


 


11,2 millones de campesinos, indígenas y afrodescendientes


En el sector rural en Colombia viven cinco millones 600 mil campesinas y campesinos; un millón 600 mil indígenas, representados en 87 pueblos y cuatro millones de afrodescendientes. Esos tres sectores hacen un total de 11 millones 200 mil pobladores rurales, según datos proporcionados por el Coordinador Nacional Agrario (CNA).

Esta población representa alrededor del 25 por ciento del total de habitantes colombianos, explica Ricardo Herrera, vocero del CNA.

Según el dirigente, el 50 por ciento de la población rural ha abandonado el campo en las últimas décadas debido al desarrollo tecnológico, la industrialización en las ciudades y la violencia. Antes representaba el 75 de la población de ese país. “No podemos dejar de decir que en Colombia en los últimos 20 años hemos tenido más de 6 millones de personas desplazadas del campo colombiano, se han despojado más de 9 millones de hectáreas a los campesinos y campesinas, a los indios y a los afrodescendientes”, afirma Herrera.

   

TIERRA. ¿Cómo afecta la violencia y el narcotráfico a la vida rural?

 

Ricardo Herrera. El narcotráfico ha sido muy integral debido a que muchas organizaciones al margen de la ley están involucradas en eso. Me atrevo a decir, hasta el mismo gobierno está involucrado en el narcotráfico. Hablamos de organizaciones armadas sin hablar de la insurgencia. Cuando uno habla de la insurgencia específicamente de las FARC. Pero hay cantidad de grupos al margen de la ley. Desde el 2004, hace diez años, se llamaban ampliamente y a la luz pública, los paramilitares. Ahorita ya tienen otro nombre que son las “Bacrim” o bandas criminales.

 

Las FARC reconocieron que cobran un gramaje a quienes cultivan la coca y a quienes la comercializan, eso es lo que ellos han dicho, para poder financiarse, para sostener su proyecto revolucionario. De esa manera están involucrados con el narcotráfico. El ELN planteó en algún momento también esa posición, pero lo último que ha dicho el ELN es que se deslinda, se separa del narcotráfico, inclusive, impulsa en algunos lugares, la erradicación manual y voluntaria de la coca con los campesinos y empiezan a sembrar otros cultivos como el cacao.

 

No podemos dejar de decir que en Colombia en los últimos 20 años hemos tenido más de 6 millones de personas desplazadas del campo colombiano, se han despojado más de 9 millones de hectáreas a los campesinos y campesinas, a los indios y a los afrodescendientes.

 

TIERRA. ¿Cuánto peso tiene la coca en el sistema productivo campesino?

 

Ricardo Herrera. En este momento tiene mucho. Podríamos hablar de que más o menos un 30 por ciento del campesinado en Colombia se ha dedicado a producir la coca, no porque quiera y no por vocación, sino porque su economía, su situación en el campo lo ha llevado a esto, porque los gobiernos no han garantizado políticas públicas para el buen vivir del campesinado en el sector rural, entonces no le queda otra acción… los campesinos muy bien producían sus frijoles, su maíz, su arroz, su café y por eso hace 30 años éramos autosuficientes y alimentábamos al país, se alimentaban los campesinos y alimentábamos al país. Pero con las políticas de apertura económicas y los tratados de libre comercio, se empieza a deteriorar la producción y el campesino no ve otra opción que la de cultivar coca. O sea, es una cosa obligada porque el campesino estaba produciendo a pérdida, entonces lo que gastaba en la producción no se satisfacía con la venta del producto. ¿Quién trabaja así? En cambio la coca sí, tenía salida y eso en cualquier parte se la compraba y entonces el campesino conseguía su platica por medio de la coca y a comprar productos en las ciudades, en los almacenes de cadena. Eso fue cambiando la vocación cultural de los campesinos, de ser productores de alimentos a ser productores de coca.

 

TIERRA. ¿Qué cantidad de campesinos están dedicados al cultivo de coca y en qué regiones?

 

Ricardo Herrera. Más o menos un 30 por ciento del campesinado. Es muy difícil estimar porque no hemos tenido un censo en particular que identifique cuántos campesinos están produciendo la coca, pero podemos hablar de un 30 por ciento del campesinado en Colombia y los campesinos que están dedicados a esta actividad están ubicados en el sur del país en los límites con Ecuador, los departamentos de Putumayo, Caquetá, Vichada, Guaviare, pero también en Nariño que es límite con Ecuador y con la zona costera del Pacífico hay mucha producción de coca. En el Chocó que es del litoral Pacífico, también hay mucha producción de coca. En Antioquia, en el sur de Bolívar, en muchos departamentos. En unos más que otros. De los 32 departamentos que tenemos en Colombia, más o menos en 23 o 24 departamentos tenemos producción de coca.

 

 

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