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Dos mujeres jóvenes alcanzaron el liderazgo comunal en el altiplano

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Ser mujer y a la vez ser joven en las comunidades del altiplano paceño enfrenta a una persona a un doble desafío, a vencer dos barreras de discriminación, dadas las características de la estructura social en esos ámbitos territoriales. No es fácil, nada fácil, pero es posible salir adelante y así lo demuestran los casos de Wilma Pari y Virginia Rondo, quienes saliendo de los moldes tradicionales de las mujeres rurales debido a su formación universitaria, lideraron la construcción de acuerdos familiares para la gestión comunal de los derechos de propiedad de la tierra.

 

Estas vivencias son parte del estudio que tomó como fuentes primarias las experiencias de vida de Pari y Rondo, jóvenes mujeres de las comunidades Uricachi Grande en el municipio de Santiago de Huata y Pujsani en el municipio de Caquiaviri, respectivamente.

 

La descripción de estas historias busca documentar las experiencias exitosas de participación de mujeres jóvenes en la gestión de derechos de propiedad en las comunidades altiplánicas bolivianas.

 

El estudio está dividido en tres capítulos (Marco conceptual y analítico, Contexto comunal y familiar de los estudios de caso y Resultados de la investigación) y un apartado para las conclusiones. Se realizó entre junio y septiembre de 2014 con el apoyo de Procasur – Cosechando innovaciones, sembrando oportunidades y la Coalición Internacional para el acceso a la Tierra – América Latina y el Caribe (ILC-ALC por sus siglas en inglés). Descargar docuemento:  El acceso de mujeres jóvenes a la tierra en el altiplano de Bolivia

 

Del altiplano al llano, los y las pasantes de la ILC conocieron y aprendieron la realidad campesina-indígena de Bolivia

 

Fueron once días de intenso trabajo y aprendizaje en los cuales ocho jóvenes provenientes de Argentina, Colombia, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Nicaragua y Perú, viajaron, hablaron, compartieron, escucharon y se interiorizaron de la vida de los comunarios bolivianos de zonas tan diversas como los que viven a los pies del nevado Illimani en la comunidad Cayimbaya a más de cuatro mil metros sobre el nivel del mar, o los que habitan en San Antonio de Lomerío, situada a 500 m.s.n.m.

 

El propósito de este trabajo es “…promover el interaprendizaje entre los y las jóvenes de las organizaciones miembros de la Coalición Internacional para el acceso a la Tierra (ILC por su sigla en inglés) en la región”, afirma Zulema Burneo, Coordinadora regional ILC - ALC.

 

Y eso es precisamente lo que hicieron los y las jóvenes que llegaron a Bolivia el 15 de junio para conocer la experiencia de Fundación TIERRA en la promoción de los derechos equitativos de acceso a la tierra.

 

Según Burneo los y las pasantes debían trabajar en tres temas: Derechos de las mujeres rurales, juventud rural y derechos colectivos y territorialidad en Bolivia. El resultado fue un éxito. José Alberto Chic (Guatemala) explica en la jornada de evaluación que después de conocer la realidad indígena de Lomerío lograron esbozar una definición sobre autonomía indígena. “Problematizamos sobre el tema y después formulamos esta definición: La autonomía es la capacidad y el derecho que tienen los pueblos indígenas y campesinos de construir una identidad que dignifique su historia y sus apuestas a futuro. Parte de la definición de visiones propias de vida y de desarrollo, así como formas organizativas, usos, costumbres ancestrales, administración, uso y protección del territorio”.

 

Chic comenta que elaboraron esta definición “…a partir de los conocimientos de nuestros países y de lo que captamos en el trabajo de campo en las comunidades de Lomerío, San Ignacio de Velasco”.

 

El joven guatemalteco agrega que desde la percepción de su grupo de trabajo “…la autonomía y la autodeterminación son horizontes comunes hacia los que caminan gran parte de los pueblos de América Latina y a su vez deben ser principios definitorios de las relaciones internas de nuestras comunidades”.

 

Un día después de su arribo a La Paz, el 16 de junio, José Alberto Chic Cardona del Comité Campesino del Altiplano (CCDA), Roberto Marchena Williams de NITLAPAN – UCA Instituto de Investigación y Desarrollo, Viviana Magali Quishpe Ocampo del Sistema de la Investigación de la Problemática Agraria del Ecuador (SIPAE) y Catalina Serrano Pérez del Centro de Investigación y Educación Popular Programa por la PAZ (CINEP/PPP) se dirigieron al oriente boliviano. Permanecieron un día en Santa Cruz de la Sierra, interiorizándose del trabajo de la regional Oriente de Fundación TIERRA y luego se adentraron en el área rural y llegaron a la comunidad San Antonio de Lomerío. Un día más y arribaron a las comunidades El Puquio y San Lorenzo, donde tomaron contacto con los indígenas del lugar.

 

Quishpe hace una valoración del comportamiento del gobierno frente a los indígenas de tierras bajas. Considera que las demandas de autonomías indígenas son valederas, pero las autonomías deben contar “…con recursos, con suficiente capacidad económica para brindar servicios a las comunidades”.

 

Haciendo una comparación con lo que pasó en Ecuador, su país de origen, afirma que el gobierno boliviano “…no necesariamente en este momento, desde mi perspectiva, responde a las necesidades de los pueblos originarios, de los pueblos quechuas, aymaras o del oriente de la zona de la chiquitanía. Lo digo muy respetuosamente, porque en el Ecuador pasó algo similar. Rafael Correa era como el personaje que intentaba aglutinar el discurso de la izquierda y al final terminó vaciando ese discurso”.

 

Ogro grupo de pasantes, compuesto por Daniela Savid de Redes Chaco Fundación Plurales, Hilda Elizabeth Pflucker Herrera de la Asociación Servicios Educativos Rurales (SER), Vilma Alicia Chanta de Fundación Nacional para el Desarrollo (FUNDE) y Pedro de la Rosa López de la Corporación de Desarrollo Solidario (CDS) iniciaron su travesía viajando a la comunidad aymara Cayimbaya, ubicada en el municipio de Palca en el departamento de La Paz. También fueron al municipio de Batallas en el altiplano paceño. Luego partieron al departamento de Chuquisaca y tras conocer la labor de la regional Valles de Fundación TIERRA ingresaron al municipio rural de Zudañes para conocer la realidad campesina e indígena de ese lugar.

 

Exitosa puesta en marcha de la gestión comunal de derechos de propiedad

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El éxito marca el final de un proceso en el que una treintena de comunidades altiplánicas de La Paz iniciaron la implementación de la gestión comunal de los derechos de propiedad, proceso que incluyó el saneamiento interno.


La puesta en marcha de esta iniciativa es una muestra de que las y los comunarios tienen la capacidad real de administrar los mencionados derechos, resolver conflictos en forma pacífica, reagrupar predios minifundiarios y posibilitar mayor acceso de las mujeres a la tierra. Esta es parte de la evaluación que hace la directora de la oficina regional Altiplano de Fundación TIERRA, Susana Mejillones sobre el proyecto “Desarrollo de una iniciativa local para la gestión sostenible y equitativa de la tierra en comunidades del Altiplano Boliviano”.


Hay, sin embargo, otra mirada sobre el desarrollo y los logros de ese proyecto que corresponde a los mismos protagonistas. Esa visión es en general positiva porque destaca la experiencia ganada y los logros conseguidos, pero también menciona los conflictos y el esfuerzo que supuso alcanzar las metas finales.


Un encuentro de comunarios realizado en Copacabana trabajó con base en cinco preguntas, la primera se refiere a cuáles fueron los cambios que se produjeron con la implementación de la propuesta de gestión comunal de los derechos de propiedad y en resumen los beneficiarios afirman que:

 

¿Qué cambios se han dado en la comunidad, habiendo implementado la propuesta de gestión comunal de los derechos de propiedad de la tierra?

 

•    Ahora hay una participación activa y directa de los comunarios y comunarias, particularmente de los jóvenes.
•    Hubo un cambio de actitud:
–    En la unificación de los  comunarios que residen dentro de la comunidad y los que residen fuera.
–    En la conciliación y cumplimiento de los usos y costumbres.
•    Se incrementó la población y el aumento del presupuesto municipal.
•    La comunidad se empoderó.
•    Se reconoció los derechos de propiedad, los límites internos y externos, y el respeto a los mojones y caminos ancestrales.
•    Mejoró en la práctica de la justicia comunitaria.
•    Se introdujo la práctica de equidad de género en el acceso a la tierra.
•    Se logró cultivar la capacidad de reflexión con miras al futuro y para el desarrollo sostenible comunal.

 

¿Qué factores han influido para acelerar los procesos de saneamiento de tierras en sus comunidades?

 

A escala comunal
•    El trabajo mancomunado del comité de saneamiento y mallkus originarios.
•    El compromiso de los comunarios y comunarias.
•    La participación dinámica de los jóvenes.
•    La organización de las carpetas comunales y familiares.
•    La elaboración de las actas de conformidad.

En relación con el INRA
•    El uso adecuado de los instrumentos de medición (estación total, prisma navegador, GPS geodésico), por parte de los técnicos del INRA.
•    La coordinación y comunicación fluida entre  los técnicos del INRA, el comité de saneamiento y las autoridades originarias.
•    El dinámico trabajo de campo de los técnicos del INRA nacional.
•    El estimulo de los funcionarios superiores del INRA a los técnicos de avocación.
•    El apoyo técnico (equipos y materiales) y capacitación a escala comunal.

 

¿Qué conflictos se han presentado y como han resuelto?


•    Todos los conflictos presentados se solucionaron con la participación conjunta del comité de saneamiento y la autoridad sea sindical u originaria de la comunidad.
•    La sola organización del comité de saneamiento de tierra contribuyó a resolver los problemas.
•    Los conflictos más comunes fueron:
–    De colindancia entre comunidades. Las comunidades colindantes no querían firmar el acta de conformidad para cerrar los linderos externos.
–    La invasión de territorio de comunidades vecinas.
–    Entre comunarios sobre la propiedad de sus parcelas.
–    Entre  familiares, padres-hijos, o entre hermanos.

 

¿Qué desafíos habrá  después de la titulación de tierras?

 

•    Acatar los  usos y costumbres de la comunidad descritos en los estatutos comunales.
•    Resolver la doble residencia que asciende al 50 por ciento de la población.
•    Evitar la migración mejorando las condiciones de la actividad ganadera y agrícola. Muchas familias han migrado por falta de recursos económicos para su sustento.
•    Gestionar proyectos de riego para combatir la inseguridad alimentaria que es resultado de la falta de agua en un 95 por ciento.
•    Prevenir y resolver la erosión de las tierras.

 

¿Cómo fué la participación de las mujeres?

 

•    Reconocieron que las mujeres tienen  mayores derechos en el proceso de saneamiento de tierras.
•    Afirmaron que las comunidades promueven la capacitación los derechos de las mujeres, para evitar la discriminación y para valorar el trabajo de las mujeres.
•    Afirmaron que se debe superar los maltratos y la violencia familiar.
•    Ratificaron que las mujeres  son el núcleo principal del hogar, de la familia y de la sociedad.
•    Reconocieron que las mujeres tienen derecho a participar en la construcción del estatuto comunal y su socialización.

 

 

Kalla Centro recibe títulos de propiedad tramitados en un año y nueve meses

Después de un año y nueve meses de trabajo, los comunarios del Ayllu Originario Kalla Centro recibieron 92 títulos de propiedad de parte del Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA) el pasado 14 de marzo. De esa manera consiguieron satisfactoriamente su anhelo de actualizar el derecho propietario sobre sus predios en un relativo corto tiempo, frente al promedio común que oscila entre dos o incluso tres años de trámite.


“Este es el resultado del esforzado trabajo de las autoridades del Ayllu y del comité de saneamiento que se organizó en este lugar”, valoró Susana Mejillones, Directora de la oficina Regional Altiplano de Fundación TIERRA, en el acto de entrega de los títulos.


Fundación TIERRA apoyó técnicamente el proceso de saneamiento interno de tierras de Kalla Centro, de acuerdo con un convenio suscrito con el Ayllu en abril de 2013, y como parte del proyecto de implementación de gestión comunal de los derechos de propiedad, el cual benefició a 30 comunidades del altiplano paceño.


En esa ocasión recibieron el documento que acredita la propiedad de sus predios, tanto los pobladores que viven en el Ayllu como los comunarios con doble residencia, es decir, quienes viven en otros lugares pero mantienen una parcela en el área rural.


Con la entrega de títulos, “Una vez más quedó demostrado que una comunidad organizada puede liderar el proceso de saneamiento interno y tiene capacidad para resolver sus conflictos por la tierra”, según apreciación de Mejillones.

 

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El Ayllu Originario Kalla Centro, pertenece al municipio de Caquiaviri de la provincia Pacajes del Departamento de La Paz.

 

Curva de aprendizaje

 

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Con base en la experiencia realizada se construyó esta curva de aprendizaje que da cuenta de las actividades realizadas entre junio de 2012 y junio de 2014. La información muestra que las comunidades han implementado esta propuesta en un año como tiempo promedio.


El gráfico muestra que el ingreso del INRA ha detenido algunas actividades asumidas directamente por las comunidades, particularmente la mensura de parcelas internas como se puede apreciar en el círculo. Después del ingreso del INRA la mayoría de las comunidades reanudaron su trabajo en la segunda etapa del proceso.

 

NOTA.- Cada línea representa el trabajo de una comunidad.

Dirigentes con doble residencia dominan los comités de saneamiento

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Siete de cada diez miembros de los comités de saneamiento en 30 comunidades del altiplano paceño tienen doble residencia, es decir, son dirigentes que no viven en las comunidades sino en las ciudades de La Paz, El Alto, Cochabamba y Santa Cruz. Este es uno de los principales hallazgos del proyecto “Desarrollo de una iniciativa local para la gestión sostenible y equitativa de la tierra en comunidades del Altiplano Boliviano”.


¿A qué responde esta dinámica?, ¿Es una contradicción con el carácter rural de las comunidades? Consultados sobre los motivos por los que fueron elegidos para desempeñar esta labor, los dirigentes afirman que pesó su experiencia y el “roce” con instituciones de la ciudad, además de ser profesionales o estar recibiendo instrucción universitaria.


Una de las principales tareas para la gestión sostenible y equitativa de la tierra en las comunidades del altiplano paceño es la conformación de sus comités de saneamiento. Este comité, junto a las autoridades de la comunidad, se encarga del proceso de saneamiento interno y de los trámites ante el Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA) en representación de los intereses de todos los comunarios, por tanto, su conformación es clave para que la gestión del territorio sea exitosa. Una vez conformado el comité, las autoridades comunales legitiman esa organización y delegan a esa instancia la conducción del proceso de conciliación comunal y familiar.

 

Porqué las mujeres casi no participan


Otro hallazgo importante sobre la composición de los comités de saneamiento en las comunidades, es que la mayoría absoluta de sus miembros son varones. Solo el 13% de los 133 dirigentes son mujeres, es decir, que las comunidades designaron a 116 varones y solo a 17 mujeres. Cerca de la mitad de las comunidades no tienen ni una sola mujer en su comité de saneamiento.


Esta desigualdad basada en el género es una realidad debido a que “históricamente las mujeres han sido víctimas de arraigadas prácticas de exclusión que restringieron su acceso a la tierra y el goce de los beneficios que genera su uso productivo”, afirma la investigadora Floriana Soria Galvarro en el documento “Propuestas para políticas públicas: Mujeres rurales, tierra y seguridad alimentaria”. Pero, ¿cuál es la causa de esta exclusión? Según Soria Galvarro esta situación se explica “…principalmente por el rol socialmente construido que asignaba al varón el papel de jefe de familia o que la agricultura es una ocupación masculina”.


El actual gobierno ha posibilitado mayor acceso de las mujeres a la tierra a través de normas y mecanismos legales como la titulación, pero la realidad “…no ha cambiado sustancialmente…”.


Dentro de cada comunidad, la regulación, el acceso y control de la tierra son competencias de las autoridades campesinas e indígenas basadas en sus normas consuetudinarias y prácticas propias. Esas regulaciones definen cómo usufructuar la tierra, cómo asignar los derechos de uso a las familias y bajo qué normativas propias aprovechar los recursos naturales.


En ese contexto, la investigadora afirma: “…sabiendo que la comunidad es una organización aun de carácter patriarcal, las mujeres no tienen las mismas condiciones ni posibilidades que los hombres para el acceso y control de la tierra”.

 

 

La tecnología puede acercar a los jóvenes a la vida de sus comunidades

 

Parece que el extendido proceso de migración campo-ciudad y en consecuencia el vaciamiento poblacional de las áreas rurales puede mitigarse gracias a la tecnología. Esta idea se desprende de la observación que se realizó en el saneamiento de tierras y administración de los derechos de propiedad en 30 comunidades del altiplano paceño como parte del proyecto “Desarrollo de una iniciativa local para la gestión sostenible y equitativa de la tierra en comunidades del Altiplano Boliviano”.


La indagación constató que los jóvenes son los que más abandonan sus comunidades en busca de nuevos horizontes sobre todo en las grandes ciudades. A la vez la juventud tiene un mayor conocimiento y uso permanente de la tecnología, especialmente de teléfonos celulares, computadoras y tabletas electrónicas. ¿Cómo pueden esos artefactos llevar de regreso a los jóvenes a sus comunidades?


Resulta que la población de las comunidades está interesada en el uso de las nuevas tecnologías de comunicación e información pero la mayoría de los pobladores rurales no está familiarizado con el uso de esa tecnología. Entonces este factor puede convertirse en un elemento que atraiga a los jóvenes de vuelta a sus comunidades como los operadores de computadoras, de internet y dispositivos del Sistema de Posicionamiento Global (GPS por su sigla en inglés).


En la convergencia de intereses y habilidades reside la posibilidad de que la población juvenil retorne a sus comunidades y se acerque a la problemática del acceso a la tierra.

 

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