tierra territorio c

Del altiplano al llano, los y las pasantes de la ILC conocieron y aprendieron la realidad campesina-indígena de Bolivia

 

Fueron once días de intenso trabajo y aprendizaje en los cuales ocho jóvenes provenientes de Argentina, Colombia, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Nicaragua y Perú, viajaron, hablaron, compartieron, escucharon y se interiorizaron de la vida de los comunarios bolivianos de zonas tan diversas como los que viven a los pies del nevado Illimani en la comunidad Cayimbaya a más de cuatro mil metros sobre el nivel del mar, o los que habitan en San Antonio de Lomerío, situada a 500 m.s.n.m.

 

El propósito de este trabajo es “…promover el interaprendizaje entre los y las jóvenes de las organizaciones miembros de la Coalición Internacional para el acceso a la Tierra (ILC por su sigla en inglés) en la región”, afirma Zulema Burneo, Coordinadora regional ILC - ALC.

 

Y eso es precisamente lo que hicieron los y las jóvenes que llegaron a Bolivia el 15 de junio para conocer la experiencia de Fundación TIERRA en la promoción de los derechos equitativos de acceso a la tierra.

 

Según Burneo los y las pasantes debían trabajar en tres temas: Derechos de las mujeres rurales, juventud rural y derechos colectivos y territorialidad en Bolivia. El resultado fue un éxito. José Alberto Chic (Guatemala) explica en la jornada de evaluación que después de conocer la realidad indígena de Lomerío lograron esbozar una definición sobre autonomía indígena. “Problematizamos sobre el tema y después formulamos esta definición: La autonomía es la capacidad y el derecho que tienen los pueblos indígenas y campesinos de construir una identidad que dignifique su historia y sus apuestas a futuro. Parte de la definición de visiones propias de vida y de desarrollo, así como formas organizativas, usos, costumbres ancestrales, administración, uso y protección del territorio”.

 

Chic comenta que elaboraron esta definición “…a partir de los conocimientos de nuestros países y de lo que captamos en el trabajo de campo en las comunidades de Lomerío, San Ignacio de Velasco”.

 

El joven guatemalteco agrega que desde la percepción de su grupo de trabajo “…la autonomía y la autodeterminación son horizontes comunes hacia los que caminan gran parte de los pueblos de América Latina y a su vez deben ser principios definitorios de las relaciones internas de nuestras comunidades”.

 

Un día después de su arribo a La Paz, el 16 de junio, José Alberto Chic Cardona del Comité Campesino del Altiplano (CCDA), Roberto Marchena Williams de NITLAPAN – UCA Instituto de Investigación y Desarrollo, Viviana Magali Quishpe Ocampo del Sistema de la Investigación de la Problemática Agraria del Ecuador (SIPAE) y Catalina Serrano Pérez del Centro de Investigación y Educación Popular Programa por la PAZ (CINEP/PPP) se dirigieron al oriente boliviano. Permanecieron un día en Santa Cruz de la Sierra, interiorizándose del trabajo de la regional Oriente de Fundación TIERRA y luego se adentraron en el área rural y llegaron a la comunidad San Antonio de Lomerío. Un día más y arribaron a las comunidades El Puquio y San Lorenzo, donde tomaron contacto con los indígenas del lugar.

 

Quishpe hace una valoración del comportamiento del gobierno frente a los indígenas de tierras bajas. Considera que las demandas de autonomías indígenas son valederas, pero las autonomías deben contar “…con recursos, con suficiente capacidad económica para brindar servicios a las comunidades”.

 

Haciendo una comparación con lo que pasó en Ecuador, su país de origen, afirma que el gobierno boliviano “…no necesariamente en este momento, desde mi perspectiva, responde a las necesidades de los pueblos originarios, de los pueblos quechuas, aymaras o del oriente de la zona de la chiquitanía. Lo digo muy respetuosamente, porque en el Ecuador pasó algo similar. Rafael Correa era como el personaje que intentaba aglutinar el discurso de la izquierda y al final terminó vaciando ese discurso”.

 

Ogro grupo de pasantes, compuesto por Daniela Savid de Redes Chaco Fundación Plurales, Hilda Elizabeth Pflucker Herrera de la Asociación Servicios Educativos Rurales (SER), Vilma Alicia Chanta de Fundación Nacional para el Desarrollo (FUNDE) y Pedro de la Rosa López de la Corporación de Desarrollo Solidario (CDS) iniciaron su travesía viajando a la comunidad aymara Cayimbaya, ubicada en el municipio de Palca en el departamento de La Paz. También fueron al municipio de Batallas en el altiplano paceño. Luego partieron al departamento de Chuquisaca y tras conocer la labor de la regional Valles de Fundación TIERRA ingresaron al municipio rural de Zudañes para conocer la realidad campesina e indígena de ese lugar.

 

Kalla Centro recibe títulos de propiedad tramitados en un año y nueve meses

Después de un año y nueve meses de trabajo, los comunarios del Ayllu Originario Kalla Centro recibieron 92 títulos de propiedad de parte del Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA) el pasado 14 de marzo. De esa manera consiguieron satisfactoriamente su anhelo de actualizar el derecho propietario sobre sus predios en un relativo corto tiempo, frente al promedio común que oscila entre dos o incluso tres años de trámite.


“Este es el resultado del esforzado trabajo de las autoridades del Ayllu y del comité de saneamiento que se organizó en este lugar”, valoró Susana Mejillones, Directora de la oficina Regional Altiplano de Fundación TIERRA, en el acto de entrega de los títulos.


Fundación TIERRA apoyó técnicamente el proceso de saneamiento interno de tierras de Kalla Centro, de acuerdo con un convenio suscrito con el Ayllu en abril de 2013, y como parte del proyecto de implementación de gestión comunal de los derechos de propiedad, el cual benefició a 30 comunidades del altiplano paceño.


En esa ocasión recibieron el documento que acredita la propiedad de sus predios, tanto los pobladores que viven en el Ayllu como los comunarios con doble residencia, es decir, quienes viven en otros lugares pero mantienen una parcela en el área rural.


Con la entrega de títulos, “Una vez más quedó demostrado que una comunidad organizada puede liderar el proceso de saneamiento interno y tiene capacidad para resolver sus conflictos por la tierra”, según apreciación de Mejillones.

 

ayllu-wisamaya


El Ayllu Originario Kalla Centro, pertenece al municipio de Caquiaviri de la provincia Pacajes del Departamento de La Paz.

 

Curva de aprendizaje

 

gestion-comunal-derechos-tierra

 

Con base en la experiencia realizada se construyó esta curva de aprendizaje que da cuenta de las actividades realizadas entre junio de 2012 y junio de 2014. La información muestra que las comunidades han implementado esta propuesta en un año como tiempo promedio.


El gráfico muestra que el ingreso del INRA ha detenido algunas actividades asumidas directamente por las comunidades, particularmente la mensura de parcelas internas como se puede apreciar en el círculo. Después del ingreso del INRA la mayoría de las comunidades reanudaron su trabajo en la segunda etapa del proceso.

 

NOTA.- Cada línea representa el trabajo de una comunidad.

Dirigentes con doble residencia dominan los comités de saneamiento

residencia

 

Siete de cada diez miembros de los comités de saneamiento en 30 comunidades del altiplano paceño tienen doble residencia, es decir, son dirigentes que no viven en las comunidades sino en las ciudades de La Paz, El Alto, Cochabamba y Santa Cruz. Este es uno de los principales hallazgos del proyecto “Desarrollo de una iniciativa local para la gestión sostenible y equitativa de la tierra en comunidades del Altiplano Boliviano”.


¿A qué responde esta dinámica?, ¿Es una contradicción con el carácter rural de las comunidades? Consultados sobre los motivos por los que fueron elegidos para desempeñar esta labor, los dirigentes afirman que pesó su experiencia y el “roce” con instituciones de la ciudad, además de ser profesionales o estar recibiendo instrucción universitaria.


Una de las principales tareas para la gestión sostenible y equitativa de la tierra en las comunidades del altiplano paceño es la conformación de sus comités de saneamiento. Este comité, junto a las autoridades de la comunidad, se encarga del proceso de saneamiento interno y de los trámites ante el Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA) en representación de los intereses de todos los comunarios, por tanto, su conformación es clave para que la gestión del territorio sea exitosa. Una vez conformado el comité, las autoridades comunales legitiman esa organización y delegan a esa instancia la conducción del proceso de conciliación comunal y familiar.

 

Porqué las mujeres casi no participan


Otro hallazgo importante sobre la composición de los comités de saneamiento en las comunidades, es que la mayoría absoluta de sus miembros son varones. Solo el 13% de los 133 dirigentes son mujeres, es decir, que las comunidades designaron a 116 varones y solo a 17 mujeres. Cerca de la mitad de las comunidades no tienen ni una sola mujer en su comité de saneamiento.


Esta desigualdad basada en el género es una realidad debido a que “históricamente las mujeres han sido víctimas de arraigadas prácticas de exclusión que restringieron su acceso a la tierra y el goce de los beneficios que genera su uso productivo”, afirma la investigadora Floriana Soria Galvarro en el documento “Propuestas para políticas públicas: Mujeres rurales, tierra y seguridad alimentaria”. Pero, ¿cuál es la causa de esta exclusión? Según Soria Galvarro esta situación se explica “…principalmente por el rol socialmente construido que asignaba al varón el papel de jefe de familia o que la agricultura es una ocupación masculina”.


El actual gobierno ha posibilitado mayor acceso de las mujeres a la tierra a través de normas y mecanismos legales como la titulación, pero la realidad “…no ha cambiado sustancialmente…”.


Dentro de cada comunidad, la regulación, el acceso y control de la tierra son competencias de las autoridades campesinas e indígenas basadas en sus normas consuetudinarias y prácticas propias. Esas regulaciones definen cómo usufructuar la tierra, cómo asignar los derechos de uso a las familias y bajo qué normativas propias aprovechar los recursos naturales.


En ese contexto, la investigadora afirma: “…sabiendo que la comunidad es una organización aun de carácter patriarcal, las mujeres no tienen las mismas condiciones ni posibilidades que los hombres para el acceso y control de la tierra”.

 

 

La tecnología puede acercar a los jóvenes a la vida de sus comunidades

 

Parece que el extendido proceso de migración campo-ciudad y en consecuencia el vaciamiento poblacional de las áreas rurales puede mitigarse gracias a la tecnología. Esta idea se desprende de la observación que se realizó en el saneamiento de tierras y administración de los derechos de propiedad en 30 comunidades del altiplano paceño como parte del proyecto “Desarrollo de una iniciativa local para la gestión sostenible y equitativa de la tierra en comunidades del Altiplano Boliviano”.


La indagación constató que los jóvenes son los que más abandonan sus comunidades en busca de nuevos horizontes sobre todo en las grandes ciudades. A la vez la juventud tiene un mayor conocimiento y uso permanente de la tecnología, especialmente de teléfonos celulares, computadoras y tabletas electrónicas. ¿Cómo pueden esos artefactos llevar de regreso a los jóvenes a sus comunidades?


Resulta que la población de las comunidades está interesada en el uso de las nuevas tecnologías de comunicación e información pero la mayoría de los pobladores rurales no está familiarizado con el uso de esa tecnología. Entonces este factor puede convertirse en un elemento que atraiga a los jóvenes de vuelta a sus comunidades como los operadores de computadoras, de internet y dispositivos del Sistema de Posicionamiento Global (GPS por su sigla en inglés).


En la convergencia de intereses y habilidades reside la posibilidad de que la población juvenil retorne a sus comunidades y se acerque a la problemática del acceso a la tierra.

 

Exitosa puesta en marcha de la gestión comunal de derechos de propiedad

gestion-comunal

El éxito marca el final de un proceso en el que una treintena de comunidades altiplánicas de La Paz iniciaron la implementación de la gestión comunal de los derechos de propiedad, proceso que incluyó el saneamiento interno.


La puesta en marcha de esta iniciativa es una muestra de que las y los comunarios tienen la capacidad real de administrar los mencionados derechos, resolver conflictos en forma pacífica, reagrupar predios minifundiarios y posibilitar mayor acceso de las mujeres a la tierra. Esta es parte de la evaluación que hace la directora de la oficina regional Altiplano de Fundación TIERRA, Susana Mejillones sobre el proyecto “Desarrollo de una iniciativa local para la gestión sostenible y equitativa de la tierra en comunidades del Altiplano Boliviano”.


Hay, sin embargo, otra mirada sobre el desarrollo y los logros de ese proyecto que corresponde a los mismos protagonistas. Esa visión es en general positiva porque destaca la experiencia ganada y los logros conseguidos, pero también menciona los conflictos y el esfuerzo que supuso alcanzar las metas finales.


Un encuentro de comunarios realizado en Copacabana trabajó con base en cinco preguntas, la primera se refiere a cuáles fueron los cambios que se produjeron con la implementación de la propuesta de gestión comunal de los derechos de propiedad y en resumen los beneficiarios afirman que:

 

¿Qué cambios se han dado en la comunidad, habiendo implementado la propuesta de gestión comunal de los derechos de propiedad de la tierra?

 

•    Ahora hay una participación activa y directa de los comunarios y comunarias, particularmente de los jóvenes.
•    Hubo un cambio de actitud:
–    En la unificación de los  comunarios que residen dentro de la comunidad y los que residen fuera.
–    En la conciliación y cumplimiento de los usos y costumbres.
•    Se incrementó la población y el aumento del presupuesto municipal.
•    La comunidad se empoderó.
•    Se reconoció los derechos de propiedad, los límites internos y externos, y el respeto a los mojones y caminos ancestrales.
•    Mejoró en la práctica de la justicia comunitaria.
•    Se introdujo la práctica de equidad de género en el acceso a la tierra.
•    Se logró cultivar la capacidad de reflexión con miras al futuro y para el desarrollo sostenible comunal.

 

¿Qué factores han influido para acelerar los procesos de saneamiento de tierras en sus comunidades?

 

A escala comunal
•    El trabajo mancomunado del comité de saneamiento y mallkus originarios.
•    El compromiso de los comunarios y comunarias.
•    La participación dinámica de los jóvenes.
•    La organización de las carpetas comunales y familiares.
•    La elaboración de las actas de conformidad.

En relación con el INRA
•    El uso adecuado de los instrumentos de medición (estación total, prisma navegador, GPS geodésico), por parte de los técnicos del INRA.
•    La coordinación y comunicación fluida entre  los técnicos del INRA, el comité de saneamiento y las autoridades originarias.
•    El dinámico trabajo de campo de los técnicos del INRA nacional.
•    El estimulo de los funcionarios superiores del INRA a los técnicos de avocación.
•    El apoyo técnico (equipos y materiales) y capacitación a escala comunal.

 

¿Qué conflictos se han presentado y como han resuelto?


•    Todos los conflictos presentados se solucionaron con la participación conjunta del comité de saneamiento y la autoridad sea sindical u originaria de la comunidad.
•    La sola organización del comité de saneamiento de tierra contribuyó a resolver los problemas.
•    Los conflictos más comunes fueron:
–    De colindancia entre comunidades. Las comunidades colindantes no querían firmar el acta de conformidad para cerrar los linderos externos.
–    La invasión de territorio de comunidades vecinas.
–    Entre comunarios sobre la propiedad de sus parcelas.
–    Entre  familiares, padres-hijos, o entre hermanos.

 

¿Qué desafíos habrá  después de la titulación de tierras?

 

•    Acatar los  usos y costumbres de la comunidad descritos en los estatutos comunales.
•    Resolver la doble residencia que asciende al 50 por ciento de la población.
•    Evitar la migración mejorando las condiciones de la actividad ganadera y agrícola. Muchas familias han migrado por falta de recursos económicos para su sustento.
•    Gestionar proyectos de riego para combatir la inseguridad alimentaria que es resultado de la falta de agua en un 95 por ciento.
•    Prevenir y resolver la erosión de las tierras.

 

¿Cómo fué la participación de las mujeres?

 

•    Reconocieron que las mujeres tienen  mayores derechos en el proceso de saneamiento de tierras.
•    Afirmaron que las comunidades promueven la capacitación los derechos de las mujeres, para evitar la discriminación y para valorar el trabajo de las mujeres.
•    Afirmaron que se debe superar los maltratos y la violencia familiar.
•    Ratificaron que las mujeres  son el núcleo principal del hogar, de la familia y de la sociedad.
•    Reconocieron que las mujeres tienen derecho a participar en la construcción del estatuto comunal y su socialización.

 

 

Entrevista a Leocadio Quenta: "Avanzamos en la solución de problemas para continuar con el saneamiento"

leocadio-quenta

 

La puesta en práctica de la gestión comunal de los derechos de propiedad de la tierra en comunidades del altiplano paceño es un proceso complejo con múltiples aristas. Por ejemplo, existen dificultades internas y externas en el saneamiento de predios individuales y comunales. Para conocer una de estas controversias el vicepresidente del Comité de Saneamiento de Uricachi Chico, Leocadio Quenta, explica cómo su comunidad trabaja para resolver los conflictos internos y externos.

 

¿Cómo va el saneamiento de tierras en Uricachi Chico?

 

Estamos en ese proceso todavía, no hemos concluido con el Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA). Recién estamos programando para establecer el límite externo, luego entraremos a la parcelación individual. Nos ha costado un poco avanzar este proceso porque hemos tenido algunas interferencias de  parte de la comunidad Qalaque.


Hace años atrás los comunarios de Qalaque han comprado parcelas que pertenecían a exhaciendas situadas dentro de la comunidad Uricachi Chico. Ahora ellos quieren  que nosotros pertenezcamos a Qalaque, pero para eso no hay continuidad territorial. De acuerdo con las leyes en vigencia, en primera instancia la Constitución Política del Estado (CPE) Art. 13 y 30, nos permite la libre determinación de todo aquello. Entonces nosotros no podemos aceptar fácilmente la idea de ellos, ese es el conflicto. No es un conflicto sino el desentendimiento que ellos nos provocan. Nosotros entendemos todo. Ahora que las leyes han cambiado ya no hay cantones, son distritos municipales, nosotros nos podemos integrar a un distrito municipal que ellos puedan conseguir pero tampoco están en eso, sino que un poco les falta la información.

 

¿Cómo piensan resolver el conflicto?

 

Hemos tenido acercamientos a Qalaque, pero no solo se trata de pertenecer o no a esa comunidad. Hay otros elementos. Ellos plantearon tres puntos: el primero sobre el movimiento de los mojones de linderos comunales, luego la construcción de tres viviendas de familias de Uricachi Chico en supuesto territorio de Qalaque y finalmente la anexión a esa comunidad.

 

¿En qué etapa están las tratativas?

 

Ya estamos avanzando y casi ya hemos resuelto el problema de los mojones. El problema de las viviendas todavía no. Uricachi Chico se benefició con la construcción de 11 viviendas de interés social del programa Evo Cumple y los comunarios de Qalaque reclaman por tres de estas casas. Dicen que están en su territorio. Entonces en la comunidad decidimos que esas tres familias deberían pagar a Qalaque. Eso se aceptó y ahora sólo resta negociar el precio. Ellos quieren un precio similar a los precios comerciales a las viviendas de la ciudad El Alto. Nosotros decimos que eso no puede ser porque estamos en el área rural y el valor de las casas es más bajo.

 

¿Esta es la única alternativa para resolver el problema?

 

Nosotros estamos pensando en conformar una mancomunidad porque pertenecemos al municipio de Santiago de Huata.

 

Sin embargo, estos tres temas nos han traído un problema porque han paralizado el proceso de saneamiento que estábamos iniciando en el INRA. Las autoridades de Qalaque han planteado al INRA que ambas comunidades deben hacer conjuntamente el proceso de saneamiento, entonces el INRA detuvo el proceso hasta que ambas resolvamos nuestras diferencias. Hace algún tiempo atrás acordamos con Qalaque trabajar el saneamiento en forma conjunta y ahora ellos aprovechan esto para paralizar el trámite ante el INRA, a pesar que nosotros ya pagamos el 50 por ciento del costo de ese trabajo.

 

¿Cuáles son las perspectivas inmediatas?

 

Hemos concertado una reunión con los representantes de Qalaque para poder continuar con la solución de la controversia entre ambas comunidades.

 

¿Qué pasa al interior de su comunidad?

 

Internamente, estamos organizados en 24 familias, no tenemos mayores problemas. Solo una familia tiene algunas controversias entre hermanos, pero eso estamos encarando entre el Comité de Saneamiento y las autoridades.

 

Cada familia tiene entre ocho a diez personas, quiero decir diez hermanos. Así hemos entrado en la lista, ellos ya son los futuros beneficiarios, después de sus padres de acuerdo con los títulos ejecutoriales.

 

¿Cuál es la situación de los comunarios con doble residencia?

 

Una parte mínima vive en la ciudad, otra parte ha migrado a Argentina, alguno que otro a Brasil, pero tenemos un estatuto elaborado que toma en cuenta a todos ellos, porque no solamente es en nuestra comunidad sino en casi todas las comunidades del departamento tenemos ese tipo de personas o afiliados. Nosotros llamamos afiliados. Tenemos afiliados con residencia fija en la comunidad, los que viven realmente en la comunidad y otros afiliados con residencia en la ciudad o mixta.  Éstos son residentes que viven temporalmente fuera de la comunidad. En las épocas de siembra y cosecha van a la comunidad y cumplen con los usos y costumbres así como está establecido. Hay una comprensión única como es pequeña la comunidad, hay una vida armónica y de entendimiento.

 

 

TIERRA

Oficina Nacional
Calle Hermanos Manchego
N° 2566 - Sopocachi
Teléfono: (591-2) 243 2263
Fax:
(591-2) 211 1216
tierra@ftierra.org
La Paz  - Bolivia

 

Regional Altiplano
Calle Hermanos Manchego
N° 2566 - Sopocachi
Teléfono: (591-2) 243 2263
Fax:
(591-2) 211 1216
La Paz  - Bolivia

 

Regional Valles
Calle Perú
N° 100 - Alto San Juanillo
Teléfono: (591-4) 642 1332
Fax:(591-4) 642 1332
Sucre - Bolivia

 

Regional Oriente
Calle Mato Grosso
N° 2302 - entre 2do y 3er anillo
Teléfono: (591-3) 347 4635
Fax: (591-3) 347 4635
Santa Cruz  - Bolivia